Las matemáticas del amor: (Ocho años y cinco horas) + 1 año = Amor, loco amor…

A veces parece un sueño, pero es bastante real… Si tan sólo fue ayer me digo a mi mismo, no puede haber pasado ya todo un año desde aquella vez que la encontré de nuevo. Pues vale la pena recordar y leer cada palabra de lo que fue el retrato de un hermoso reencuentro… el día cuando la encontré…

“Ocho años y cinco horas” se llamó el escrito que tal vez haya marcado todo una época y mi vida a partir ahí. Dos protagonistas tiene esta historia y como en todo hermoso cuento de hadas hay una promesa de amor eterno. Cómo no recordarlo! Si marcó lo que es ahora mi presente…, nuestro presente. Como mi niña de las palabras inventadas me dijo no hace mucho: “Para mi es nuestro aniversario, porque todo lo que pasamos desde ese tiempo fue bonito” y es verdad. Todo el tiempo a su lado es hermoso, todo a su lado es hermoso, todo lo que tiene para mi es hermoso. Junto al recuerdo suyo viene una sonrisa en mis labios y un leve suspiro… “Mi Ju” digo suavemente casi sin darme cuenta y tras unos segundos de embriaguez regreso a la realidad… “Siempre me acompañas”… Hemos pasado hermosos momentos y quedarán grabados en nuestras almitas para siempre… hasta que Dios nos lleve hacia su promesa eterna y más allá…

Estamos tan sólo a unos minutos de cumplir un mes más de grandioso amor y deseo que estas palabras queden grabadas antes de eso, como muestra de que un mes más lleno de dicha llegó y se fue, dejando en nuestros corazones gran dicha y felicidad…

¡¡¡Feliz aniversario mi amor!!!

¡¡¡Ya se acerca el oficial!!!  Eeeeeeeeeeeee!!!!

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Nuevas Criaturas

Ya pasó más de un mes desde la última vez que escribí en este lugar, refugio del cambio y todo lo nuevo. Nuevas cosas han pasado y nuevos recuerdos quedaron grabados en lo más profundo y cálido de mi alma. Recuerdos que a modo de hito marcaron mi vida desde ese momento y para siempre.

Cuando hay decisiones que realmente generan cambios en tu vida te das cuenta que se crea un antes y un después. Decisión, palabra fuerte que puede resolver tantas cosas si decides tomarla con la voluntad que ello implica. Este mes que pasó fue muy hermoso y me llenó de gran esperanza. Pude encontrar muchas cosas que antes ni siquiera hubiera buscado. Entendí lo que es el amor, la amistad, el cariño y el reconocimiento de personas que jamás en mi vida pasada hubiera esperado. Y también pude entender que cuando Dios decide que ya es momento de que lo sigas… no sabes como, pero Él lo logra.

Quienes me conocen de tiempo tal vez se sorprenderán al leer lo que escribo en esta “carta”. Otros tal vez den un respiro de alivio, porque finalmente sus oraciones fueron respondidas. Y otros tal vez piensen que es momentáneo y que tarde o temprano se me pasará. Amigos, quisiera decirles que mi vida está llena de amor ahora y eso, eso no se puede rechazar. Todo lo que pedía y rogaba por tener alguna vez lo tengo ahora, nada me falta. Un nuevo corazón de carne reemplazó al de piedra, porque antes admiraba el amor de lejos y ahora sé lo que es en vida propia. Y es que cuando Cristo toca tu puerta y tu abres y lo dejas pasar, Él se sienta a tu lado y te dice “gracias, ahora como premio por tu valor te daré una nueva vida porque… la anterior acabó ya”.

Era una mañana fría de esas que sabes que a pesar de que salga el sol no te calentará lo suficiente. El viaje fue muy largo y de vez en cuando cambiaba de posición porque se me adormecía… bueno ya se imaginarán qué se me adormecía. El viaje en sí habría sido una prueba muy grande si la niña de las palabras inventadas no hubiera estado a mi lado. La risa siempre te calma y te hace ver las cosas con un matiz distinto, mas bonito y divertido. Llegamos a un lugar muy apartado de todo, donde reinaban el silencio y los árboles. Un aire puro nos llenaba los pulmones purificándolos y la presencia de caballos le daba al cuadro un aspecto pastoril haciendo de este viaje el más emocionante del año.

El tiempo era un recurso escaso ese día, ya que gran parte de él fue utilizado en la caravana. Todos sabían a qué habíamos ido a ese lugar, pero éramos pocos los que estábamos nerviosos ese día. El frió no cesaba y toda esperanza de que el sol calentara un poquito más se había esfumado. Lo único que nos quedaba por hacer era abrazarnos y darnos ánimo porque el frío sería una prueba más que superar, aunque eso ya no importaba. La decisión estaba tomada desde mucho antes de emprender el viaje.

El arrullo del río y canto de los pájaros nos decían que un momento como ese, no lo volveríamos a vivir jamás, y que lo teníamos que disfrutar al máximo con mucha alegría, pero… para ser sincero, los nervios también reclamaban su porción en aquella fiesta.

Todo fue muy rápido y sin darnos cuenta ya todos se estaban preparando para almorzar.  Un almuerzo ameno e inesperado para nosotros. Recién en ese momento nos dimos cuenta que no habíamos previsto el qué comeríamos ese día, pero otra vez nos tendieron aquella mano de rescate y amistad. Ya todo estaba preparado, nuestro lugar y nuestros proveedores. Recién en ese momento tomamos conciencia de lo que estaba sucediendo. El que tantas personas estuvieran presentes ese día. El que todos ellos hayan decidido emprender ese viaje tan largo (y para muchos desconocido), sin importarles siquiera la complejidad de este y lo que demandaría. Todo eso nos habló de un cariño que no se podría vivir en otro lugar ni con otras personas.

Aquel día terminó muy rápido, pero dejó en nosotros una nueva alegría, un nuevo motivo para sentirnos felices, con mucha esperanza y sobre todo con amor en nuestras almitas. Amor que se mantienen hasta hoy y si Dios quiere, durarán por siempre.

Que más podría contarles amigos míos. Los que siguen este blog se habrán dado cuenta que los 12 de cada mes son días de celebración para mí. El mes que pasó nuestro día cayó Sábado y por tal motivo fue muy bonito y de doble celebración. Como suele pasar todos los Sábados, el día se pasó volando. Apenas alcanzamos a pasar unas horas juntos, solos los dos. Pero el tiempo no importa ahora, sino el hecho de poder disfrutar cada segundo a su lado, así sea solo mirarnos a los ojos por un largo tiempo, como los gatos. Sólo eso importa. Mi princesa y yo de la mano de Dios… Forever and ever…

Together ... for ever and ever, amen.

Abril

Una vez un buen amigo mio me contó algo bastante curioso; me dijo que a su pequeña hija le había puesto por nombre “Abril” y, ni bien había terminado de mencionar el nombre, agregó: porque es “La palabra de los Poetas”. Lo primero que se me vino a la mente fue la imagen de “la reportera que acompañaba a las tortuninjas”. Como vio que esa declaración no había provocado ninguna sorpresa en mí, me explicó a qué se refería con eso. Me dijo que el mes que los poetas utilizaban con mayor frecuencia en sus obras era precisamente “Abril”, e incluso también era muy utilizado por los cantantes y escritores. Aquello me pareció un detalle bastante curioso y sobretodo tierno de parte suya, ya que se esmeró en ponerle un nombre que para él tenía un profundo significado. Atrás quedó esa horrible tradición de ponerle los nombres a los hijos de acuerdo al día del calendario. Cómo una vez le dije a la niña de las palabras inventadas: Menos mal que esa tradición no llegó a afectar a mi padre, porque fácil que al final terminaba poniéndome un nombre como “Fiestas Patrias Zuñiga Rioja”…

Desde entonces procuro ver en cada obra literaria, poesía o canción que llegue a mis manos la cantidad de veces que los autores mencionan dicho mes. Será que ya estoy condicionado a buscar esa palabra o que en realidad es su palabra favorita, porque ya me he topado en muchas ocasiones con ella y al parecer le dan un valor mucho mayor al que le darían a un simple mes del año. Al menos para él, el valor de esa palabra desde que se lo puso a su hija se multiplicó.

Abril, “la palabra de los poetas”, tiene ahora un gran valor para mi. Muchas cosas sucedieron este mes que no pudieron ser contadas en su debido tiempo. Cada suceso vino cargado de mucha emoción y esperanza. El amor se afianzó en mi alma de una forma que nunca antes había experimentado. Las lágrimas se asomaron una vez más para cobrar ese trozo de tristeza siempre presente en los sucesos de la vida. Y mi paz creció para volverse mi aliada de aquí a la eternidad.

Este mes auguraba ser muy especial desde el inicio. El primer día trajo consigo una alegría junto a una tristeza, y aunque parezca extraño, estaban totalmente ligadas la una a la otra. Recuerdo que fue un día feriado lleno de quehaceres como lo son siempre aquellos días. El día transcurrió de lo más normal hasta la puesta del sol, fue desde entonces que la emoción se fue mostrando despreocupadamente con cada minuto que pasaba. Ese día y a esa hora había pactado con la niña de las palabras inventadas para vernos y compartir algo que siempre disfrutamos. A pesar de que nuestro reencuentro sucedió desde hace apenas medio año, vivimos vidas paralelas mientras estábamos alejados, sin saber siquiera el uno del otro (ver “8 años y 5 horas”). Nuestros gustos por la música no son muy diferentes, pero puedo asegurar que compartimos el mismo gran cariño por la música del “F”, aquel personaje que hasta ahora para algunas personas sigue pareciendo de mentira. Tal vez para algunos esto le parezca poco relevante. Déjenme decirles que nada se puede comparar a estar junto a la persona que amas, escuchando (y amando) las mismas canciones, cantándolas o simplemente tarareándolas. Para mi es todo un placer verla a mi costado, cantando distraída nuestras canciones y sonriendo cada vez que se da cuenta que la estoy viendo. Momentos como este no tienen precio y nunca los tendrán. Son cosas que sólo se pueden atesorar en el fondo del corazón, protegiéndolas del tiempo y el olvido. Tras una pequeña conversación en las gélidas calles oscuras y desiertas de aquel lugar (créanme que realmente lo estaban), decidimos dirigirnos lo más rápido posible al lugar del concierto. Aunque la duda estaba aún en nuestros corazones, decidimos en mutuo acuerdo disfrutar esa noche como nunca antes lo habíamos hecho, porque iba a ser único, teníamos el deber de hacerlo único por el bien de nuestros recuerdos. El concierto estuvo como siempre, cargado de buena música, gran emotividad y risas cómplices. Más que satisfechos y con una sonrisa enorme regresamos a nuestras casas, extasiados y por qué no decirlo, muy cansados.

Tal vez para algunos Semana Santa sea la semana más aburrida de todo el año o tal vez la “más divertida”. Lleno de películas que aunque viéndolas con “señal digital” no rejuvenecen en lo absoluto. Pero para mi fue totalmente distinto a todos los años pasados. Aunque no lo crean, extrañé mucho la televisión esos días. Una vez más lo vuelvo a repetir; hay cosas que en determinado tiempo pasan desapercibido frente a tus ojos, pero que en el momento oportuno cobran un valor incalculable. Cada dialogo de aquella única película que pude ver a la hora del almuerzo familiar quedó grabada en mi mente. Cosas que en un tiempo creí innecesarias se mostraban como palabras de aliento ahora. Las cosas que sucedieron en esa semana fueron muy nuevas para mi, pero me llenaron de una paz que nunca antes había sentido y que al parecer, podré sentir cada vez con más frecuencia.

El 12 de Abril, día de fiesta en mi alma y corazón, salí a paso apurado y con contratiempos en busca de aquella princesa que desde hace dos meses ilumina mi vida con su hermosa sonrisa. Ella me esperaba tan quietecita como siempre, como sólo ella sabe estar. Con una sonrisa inocente y casi avergonzada, estaba allí, en plena noche oscura y fría, esperándome, aunque sólo hayan sido unos minutos, sentía que nuestro tiempo se pasaba muy de prisa. Me acerqué a ella y nos sumergimos en un abrazo interminable. Como si un siglo nos hubiera separado. Yo me aferraba a ella y ella a mi. Casi no hubieron palabras durante unos minutos, pero su calidez me decía “estoy aquí amor… no te preocupes”. Cada vez el tiempo se va haciendo más pequeño y las ganas de estar a su lado se hacen más grandes. Era inevitable que la extrañara y era inevitable también que quisiera atrapar el tiempo a su lado. La noche transcurrió sin eventualidades y conversamos mucho como siempre lo hicimos, aunque yo me encontraba con una pequeña angustia en el corazón porque no había podido conseguir una ofrenda para nuestro día especial. Finalmente terminamos en “nuestro lugar” anunciando que nuestra noche se estaba acabando. Ella estaba recostada en mí y yo la abrazaba, y así estuvimos por un largo tiempo hasta que de pronto se dio la vuelta y me miro de una forma extraña, e inmediatamente cogió su bolso y empezó a buscar entre sus cosas. Al encontrar lo que buscaba me lo mostró. Era una pequeña cajita de forma curiosa. La puso en mis manos y con una señal me dijo que la abriera. Fue una total sorpresa para mi, no se cómo se dio su tiempo para poder conseguir aquel presente. Dentro de la cajita se escondía un pequeño dije de corazón que representaba nuestro pacto (dedo meñique ¿Recuerdas?). Dividimos el corazón en dos para tener cada uno la parte respectiva, y al igual que nuestro pacto, el mensaje sólo se puede leer cuando juntamos nuevamente el corazón. “Siempre – Juntos” se volvió el lema de nuestros corazones a partir de ese momento y para siempre.

Los días continuaban pasando como lo vienen haciendo estos últimos meses. Pero un personaje de papel secundario en esta historia de amor pidió su turno para aparecer en escena. La tristeza siempre va a querer su protagonismo, aunque no le demos nunca la libertad de hacer lo que quiera, ella siempre se querrá entrometer. Extrañamente ese día fue el más frió y oscuro de la semana. Como si presagiara lo que iba a ocurrir ese día. Era de noche cuando mi niña de las palabras inventadas y yo nos reunimos. A pesar de que nuestro encuentro fue tan dulce como siempre, el tiempo quería sobre todas las cosas el protagonismo de aquel oscuro personaje. El frió se hacía cada vez más crudo y con él se iba nuestro calor. Hablamos mucho, sobre muchas cosas y como siempre suele pasar en momentos como este, las lágrimas se asoman sin pedir siquiera permiso. Fue un momento difícil para nuestras almas que a pesar de estar abrazadas se sentían vulnerables. Pero también como siempre pasa, la tristeza se retira de la misma forma que aparece y nos deja a nosotros más fortalecidos. Hay cosas que son necesarias o tal vez inevitables, pero sus palabras ante esto fueron “Siempre vamos a estar juntos, aunque hayan momentos que opaquen nuestras sonrisas”. Y es verdad, nuestros corazones lo dicen y nuestras almas también. Días nuevos se acercan y nuestro amor cada día se hace más y más fuerte.

Es mi destino estar a su lado. Es nuestro destino el estar juntos porque así lo quiso Dios. No existe poder que pueda cuestionar nuestras miradas. Ni existen motivos para no celebrar el que tome su mano siempre y caminemos así “a donde nos lleve Dios, el viento, los caminos de la vita, y nuestros pies” ¿Recuerdas?… Mi hermosa niña.

Mi Ju y Yo... Siempre Juntos

Mi Ju y Yo... Siempre Juntos

Tiempo…

Tiempo… a veces queremos que pases muy rápido y otras que no te nos vayas de las manos tan de prisa. Eres cruel y santo en nuestras vidas porque logras librarnos y a la vez atraparnos en etapas tan distintas. Quiero dedicarte este post porque te lo mereces.

Cuántas veces he deseado momentos como este, en la que pueda desafiarte a un duelo de recuerdos. Muchas veces me hiciste verme a mi mismo en sueños y me mostrabas lo que era y me comparabas con los que soy. Tenías una risa burlona, pero cálida. Lo recuerdo muy bien. Quién soy yo para decirte qué hacer. De nada sirve mi voluntad ante ti y tus juegos.

Recuerdo un día, cuando estaba perdido en mi mismo, que una vez de niño me obsesioné con un hoyo en el piso. Era tan extraño este hoyo que vagamente recuerdo nunca haberle encontrado el fin. Y comencé a imaginar qué podría haber dentro… tal vez un duende escondido de la luz del sol que salía todas las noches mientras todos dormíamos para hacer sus travesuras en quién sabe dónde. O de repente arañas de un tamaño descomunal que alteraban al perro, quien asustado, sólo atinaba a ladrar. No lo sé, pero algo tenía que haber ahí. Un hoyo tan enigmático tendría que tener algo fantástico en su interior.

Cansado de esperar y nunca poder descubrir qué había dentro, decidí obligar a sus habitantes a escapar y mostrarse a plena luz del sol. Para lograr mi cometido utilicé muchos métodos de persuasión, bueno, los que estaban más a la mano y los que se me tenía permitido utilizar… y algo más.

Alambres de gran tamaño, agua, aceite, kerosene, perfume, arena, papel, fuego, etc, etc, etc. Qué no habré metido ahí. Una vez muy emocionado logré conseguir ron de quemar y lo eché con gran emoción. Al prenderlo casi me quemo las cejas por la fuerza con la que salió el fuego de aquel hoyo.

No recuerdo por qué ni cuándo perdí la obsesión por este pasatiempo tan extraño que tenía. Solamente recuerdo que el tiempo me lo hizo recordar. El mismo tiempo que ahora se presenta mientras escribo estas líneas y me recuerdan que hacía tiempo no escribía. No crean que era por falta de ganas, porque siempre las tengo. Hay muchas cosas que favorecen al que yo tome algo de mi tiempo de descanso para dedicarlo a este pasatiempo que estoy seguro, siempre disfrutaré.

Una vez más haz tomado tu cuota y te vas sin despedirte. Sé que volverás uno de estos días para seguir recordándome quién era, quién soy y quién seré.

Tiempo

Tiempo

Dedicado a la niño que hay en ti…

Inspiración… Qué haría sin ti

Inspiración sabatina y sin previo aviso. Es la primera vez que me animo a escribir a estas horas. Aún no he almorzado y creo que estará difícil saber que hacer. Cuando empecé esto del Blog, dije que sería un diario muy directo o algo así, no recuerdo bien y me da flojera revisar los post anteriores. Tal vez la sinceridad no sea suficiente cuando se quiere escribir bien o simplemente escribir algo que tenga un sentido para ti y los demás. Este Blog ya dejó de ser personal hace tiempo y sinceramente creo que esa era su evolución natural que tenía que darse. Entonces viene la pregunta ¿Y ahora? ¿Qué hago? Muy sencillo, seguir escribiendo lo que pase por estos lares ¿De eso se trata no?

En mi vida están pasando muchas cosas que me llenan de gran emoción. Una etapa laboral un tanto extraña, pero muy interesante. Nuevo retos se aproximan y, aunque me siento capaz de afrontarlos, la incertidumbre siempre me cala un poquito. Vuelvo a repetir, el apoyo y reconocimientos son importantes, pero a veces no es suficiente para no desesperarse. Debe ser que estoy algo angustiado. Quería salir hoy día a jugar fútbol U_U. Despejarme un poquito en la playa, tomar algo de sol, sudar un poco. Tal vez no por el hecho de hacer deporte y llevar una vida sana, sino porque necesito de un estimulo más físico. Tantos años de niño hiperactivo no pueden pasar desapercibido cuando uno ya tiene una visión de vida mejor formada.

No sé si los que están leyendo esto en este momento habrán visto Forrest Gump, pero a veces me siento como él, ya imagino lo que deben estar pensando, pero no me refiero a eso, sino a la energía con la que contaba. Era increíble! Así me siento muchas veces, a veces hay tanto que quiero hacer que termina ocurriendo dentro de mí el síndrome de “Los tres chiflados”. Cuando me siento inspirado quiero hacer de todo. Saco la guitarra de su funda y me pongo a sacar unas notas. No pasan ni 20 minutos de dizque música y ya estoy pensando en escribir, así que prendo la compu y abro los archivos que dejé incompletos. Me pongo a revisarlos uno por uno mientras se pasa el tiempo. Volteo y veo en la cama a mi guitarra echada y tan quietecita que pareciese que me dijera “Bueno, ya me sacaste y ahora me dejas tirada?” Es tan bonita que no puedo dejarla allí, así que me digo “La traigo conmigo a la compu y así cuando me falte inspiración para lo que estoy escribiendo, algo saldrá”. Ja. Lo primero que hago es buscar acordes en Internet de las canciones que quiero aprender. Y el tiempo sigue pasando… Una vez que los dedos empiezan a dolerme, la búsqueda de canciones se hace tediosa y los ánimos por aprenderlas decaen termino por aburrirme de estar frente a la compu y por ende de seguir escribiendo. Así que nuevamente regreso a la cama, esta vez sin guitarra. Ojo, la inspiración aún continúa, aunque en menor medida. Así que me pregunto ¿Qué serán de mis dibujos que hice hace tanto tiempo? La emoción vuelve a mi y me sumerjo en esas polvorientas hojas que cada vez se ponen más y más amarillas (y las que alguna vez me prometí escannear antes que terminen por borrársele el lápiz). Hoja tras hoja voy reviviendo cada instante en que las dibujé. Si, muchos recuerdos vienen. Las expresiones de mis dibujos dicen mucho de ese entonces. Un rostro triste por ahí, otro alegre por allá. Momentos de la vida que de alguna manera se impregnaron en la hoja junto al lápiz. Cada hoja me hace viajar y me atrapa por un buen tiempo. Al final la inspiración se va diluyendo y da paso a la nostalgia. El dibujo me transporta a ese instante, pero no se queda ahí, a mi mente le gusta pasear. Si, ya recuerdo, ese día paso esto y aquello. Recuerdos del colegio con mis amigos (que no eran muchos) y mi forma de vivir la vida tan ligera y despreocupada. Una expresión de furia que me recuerda los momentos de soledad y angustia tras pasar por un mal día y no poder decírselo a nadie. Pero todo sigue siendo eso, un recuerdo plasmado que me gusta y me conmueve. Ya la inspiración tomó sus maletas y se fue sin despedirse para ese entonces y sólo me queda un largo suspiro que me deja casi exhausto. Ni pensar en dibujar en ese momento, ya no. Ya es muy tarde. Las horas han pasado y yo no hice casi nada de lo que quería hacer, pero no siento que haya perdido el tiempo. Lo disfruté bastante. Tal vez sea una persona muy complicada, con muchos sueños y muchas ganas, pero que aún no encuentra la forma de enfocarse y disciplinarse. Necesito ayuda, urgente!!! Y ya sé quien podrá ayudarme. Una de mis fuentes de inspiración más grandes será la que tome el mando. Dejaré esta difícil tarea en sus hermosas manos. Aunque es muy pronto para hacerme ilusiones, la verdad no sé si ella querrá hacerse responsable de tremendo aluvión. Pero sea como sea, seguiré en éxtasis, desordenado, pero en éxtasis mientras aún la tenga…

Hay tantas cosas por hacer!!!

Me hubiera gustado ponerle fecha a cada dibujo U_U

Entre la Cirugía Estética y el Ajinomoto

La jugada es válida. Esta vez sí me resulto el subir este post un minuto antes de la media noche. Una pequeña victoria para una semana que promete ser muy agotadora. Son más de las 12 y 24 de la noche y aún no puedo concentrarme bien.

Hoy día en la tarde tengo una reunión con un posible cliente. Nada fuera de lo común podría decirse, pero no es así. Muy al margen de tener todo preparado para que salga bien, o sea como debe de ser, está el hecho de un nuevo comienzo. Un nuevo comienzo que tendrá que reiniciarse al acudir a la siguiente reunión que será al día siguiente. Una semana muy acelerada, pero altamente productiva, eso sí.

Los ánimos y las fuerzas decaen por momentos. Será así siempre? Espero que no. Este preciso momento en el que escribo estas palabras se ha convertido en un esfuerzo para mi. Cuando antes simplemente lo utilizaba para entretenerme tras un día de trabajo (me refiero al estar frente a la computadora a esta hora) Como me dijo una amiga hace poco. Entro en las noches a internet, para navegar un rato al llegar a casa después del trabajo porque simplemente quiero romper con la rutina. El estar todos los día “haciendo lo mismo” y llegar a casa a dormir, para al día siguiente despertarme temprano y regresar nuevamente al trabajo cansa. No cansa porque sea pesado el trabajo sino porque es aburrido. Ponte a pensar un momento en tu vida y proyéctate haciendo lo mismo todos los días, es imperdonable para ti. Nos merecemos más creo yo, La vida es larga y corta a la vez. Hay tantas cosas por hacer, pero qué nos detiene? Nosotros mismo nos detenemos. La verdad, siempre he pensado en trabajar y hacer dinero (mucho dinero) para luego poder disfrutar de él lléndome de viaje a distintos lugares del mundo y conocer nueva gente y nuevas culturas. Pero qué tan posible es eso? Una vez que logre hacer algo productivo que produzca mucho dinero, valga la redundancia ¿Podré dejar de trabajar en ello para dedicarme sólo a gastar en viajes y despilfarros? o acabaré absorvido por el dinero con ganas de obtener más y más a cada momento para luego hacer fortuna y lograr que mi familia tenga una vida plena y estable. Creo que es demasiado pronto para pensar en todas estas cosas. Quién sabe, de repente, como me dijo un amigo mio, “termine debajo de un puente a la espera de la ayuda de uno de nosotros”.

“Sacrificio con objetivos…” Esta frase empieza a cobrar mucho sentido en estos tiempos. Mucho más del que le di alguna vez.

No sé por qué la pobreza transforma a los hombres de la misma forma.

No sé por qué la pobreza transforma a los hombres de la misma forma.