Para mi futura esposa…

Hola mi hermosa Princesa ^_^

Hace mucho tiempo que no te escribo una cartita y sé que lo sabes, porque siento en mi corazón que tu las recuerdas y que ellas te hacen feliz. Podría ponerte todas las excusas del mundo tratando de explicarte por qué no las he escrito, pero sé que aunque las entiendas y sepas que son ciertas, en tu corazoncito siempre habrá esa ausencia.

Te Amo Judith, desde que decidimos emprender este camino juntos no he parado de decírtelo. No porque sea una obligación sino porque lo siento en mi alma, es una necesidad para mi que lo sepas ^_^ eres lo más preciado en mi vida y siempre estaré en deuda con Dios por haberte puesto en mi camino, las casualidades no existen, sólo son planes maravillosos de nuestro Dios para hacernos felices y sí que lo ha logrado conmigo, espero que contigo también U.u

Ya queda poco tiempo para nuestra boda y aunque aún faltan muchas cosas para organizarla yo ya me siento casado contigo mi amor ¿Por qué lo digo? Porque siento que me faltas siempre que no estás, como si una parte de mi cuerpo no estuviera, como si mi alma se hubiera ido de paseo y estuviera esperando que regrese.

Quiero hacer esto siempre mi amor. Escribirte, amarte de esta forma también porque sé que lo aprecias y Te Amo por eso. Y si en algún momento me olvido, te pido que no dejes de recordármelo porque esta parte de mi te pertenece mi amor, es tuya.

Conozco mucho de ti al igual que tu conoces de mi. Hemos aprendido juntos también y aún nos queda mucho por aprender. “Una pena entre dos es menos atroz” me dijo una vez una princesa muy hermosa ^_^ y le doy toda la razón. Lo he vivido en carne propia junto a ella. Hemos llorado juntos viendo una película. Hemos tenido pérdidas y también victorias juntos. Nos hemos reído como locos y hemos visto fuegos artificiales en el cielo abrazados. Hemos suspirando comiendo comidas deliciosas y nos hemos perdido en nuestros ojos muchas veces. Aún nos quedan muchos caminos que recorrer, pero sea cual sea nuestro destino escrito por Dios, sé que será siempre el mejor a tu lado mi princesa.

Te Amo, te amo, te amo, del infinito hasta Dios TE AMOOOOO.

Hasta más tardecito mi amor ^_^

Te Ama, tu chanchi… =(:)

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Promesa del dedo meñique y anular =D

PD. Para el próximo mesario sale el videito remasterizado, repotenciado en stereo 3D chimichurri yu nou xD

La joya más valiosa

¿Alguna vez te has preguntado cuanto cuesta tu cabello? La verdad, es una pregunta que nunca antes me había hecho. Se que existen personas que ven como negocio el vender su cabello. Dudo mucho que aquellas personas puedan ponerle el precio que quieran al suyo, sino que tienen que someterse al mercado de las pelucas con cabello real (si es que existe ese término).

Así como el cabello, hay muchas cosas que tienen un valor muy grande, pero sólo para la persona que lo posee. Tal vez un botón de una camisa pueda significar para la mayoría de las personas simplemente el valor de 10 centavos, pero para alguien en particular es un objeto invaluable, ya que es una puerta al recuerdo más hermoso que tiene de su abuelita cuando se lo puso de emergencia en la camisa que usaría el día de su boda.

Me puse a pensar en esto el día de ayer cuando vi en una página el precio de un anillo de compromiso que estaba en oferta. Era de oro y tenía incrustado un pequeño diamante lo cual lo convertía en un objeto valiosísimo. Recuerdo una vez que mi princesa de las palabras inventadas me dijo que ese tipo de joyas podían servir como un bien en general, y que incluso podría empeñarse a un buen precio. Comparando esto con lo antes mencionado me imagino al tipo del botón yendo a una casa de empeño y diciéndole prestamista: “Este botón es un objeto invaluable para mi ¿Cuanto me presta por él?

Yo descubrí de una forma muy triste el valor real de aquellas cosas. Como ya sabrán los que leen este blog, desde hace 2 años mi princesa de las palabras inventadas y yo compartimos un collarcito de corazón. Yo tengo su mitad y ella tiene la mía. Fue un hermoso regalo de parte suya, incluso en un post narro muy emocionado el día cuando me lo entregó.

Aquel collarcito se convirtió en mi primer collar. Mi cuello nunca había llevado antes un adorno o cosa similar y era para mi algo totalmente nuevo el llevarlo puesto todos los días.

Al cabo de unos meses, lucir el collar en el cuello era muy normal para mi, incluso se convirtió en algo indispensable en mi vestir diario. De cuando en cuando me llevaba la mano al cuello y tocaba el dije con mis dedos e inmediatamente dos seres venían a mi mente… Dios y mi princesa de las palabras inventadas.

Hace unos meses la cuerdita que sostenía el dije se malogró. El ganchito que lo aseguraba a mi cuello se rompió y el dije de vez en cuando se salía. Hubieron muchas ocasiones en que casi lo pierdo mientras caminaba por la calle, pero si no fuera porque de alguna manera me daba cuenta que se me estaba cayendo, ya se hubiera perdido hace mucho.

Pero como siempre sucede, ese día llegó. Regresaba de una reunión de trabajo y me sentía muy cansando. Estuve dormitando en el carro hasta que llegamos a la oficina. Me cambié de ropa para estar más cómodo y cuando me senté frente a la computadora me di cuenta que la cuerdita colgaba de mi cuello, pero el dije había desaparecido. En ese momento una sensación de frío pasó por mi espalda. Hice un esfuerzo para recordar la última vez que lo tuve entre mis manos y eso fue mientras estaba en el carro así que ahí no pudo haberse caído. Inmediatamente me levanté y regresé mis pasos dentro de la oficina, incluso salí a la calle hasta la avenida principal buscándolo minuciosamente en el suelo. Cualquiera que me hubiera visto en ese momento hubiera pensado que estaba loco.

Regresé muy triste a la oficina. No había encontrado ni rastro del dije. Toda aquella tarde no pude dejar de pensar en ese collarcito y de lo mucho que significaba para mi. Me acordé de aquel día que mi princesa me lo entregó y de todas nuestras fotitos en las que salgo con él. Créanme si les digo que ni siquiera la pérdida de algo tan caro como el celular que me regaló mi hermano y desde donde escribo este post, me hubiera afectado tanto como aquella pérdida.

Los días siguientes fueron muy extraños y difíciles. Tenía la ilusión de que sí regresaba por el mismo camino buscándolo con más esmero podría encontrarlo, pero lo único que lograba era hacerme sentir peor.

Dos días después la pena no se había ido. Incluso podría decir que había aumentado. El sentimiento de culpa por no haberlo cuidado mejor me golpeaba constantemente y los recuerdos me ponían muy triste. Llegué a la oficina muy agotado y me dispuse a prender la PC, cuando de pronto un milagro sucedió. En un rinconcito del mueble de la PC se asomó aquel motivo de mis angustias. Aquel pequeñito que tanto me había hecho sufrir con su ausencia. Apenas podía creerlo. No me cabía en la cabeza el hecho de que algo que había dado por pedido apareciera de la nada frente a mis ojos, sobre todo cuando me había esmerado tanto en buscarlo desde hace 2 días en ese mismo lugar.

La felicidad se apoderó de mi en ese momento. Simplemente no podía creerlo. Sonreía como tonto a cada instante y lo presionada entre mis manos. No quería soltarlo todavía.

Tal vez no tenga comparación alguna, pero me imagino cómo pudieron haberse sentido los apóstoles, en especial Tomás, cuando vieron a Jesús frente a ellos después de haberlo visto morir en la cruz. O la felicidad que puede sentir Dios cuando un hijo suyo se arrepiente de sus pecados y decide volver a Él. Ahora entiendo la felicidad que sintieron aquellos personajes de las parábolas de Jesús: la mujer cuando encontró su moneda perdida, el pastor al hallar a su oveja o el padre al recibir al hijo pródigo.

Ahora cuido como oro aquel dije. Lo tengo guardado en una bolsita especial y lo llevo conmigo a todas partes. No quiero volver a ponérmelo hasta encontrar la cuerdita más segura del mundo que no lo deje caer nunca más.

La Joya más valiosa

Gracias por este hermoso regalo Princesa de las palabras inventadas… ❤

Si un año fuera como un día…

Si un año fuera como un día me despertaría lo más temprano posible para aprovecharlo contigo…

Si un año fuera como un día tomaría el camino más corto hacia tu sonrisa…

Si un año fuera como un día te llevaría flores y regalos…

Si un año fuera como un día tomaría tu mano y no la soltaría…

Si un año fuera como un día me perdería en tus ojos sin ver el reloj…

Si un año fuera como un día te diría que TE AMO a cada minuto…

Si un año fuera como un día te llevaría a almorzar manjares que sólo contigo sé disfrutar…

Si un año fuera como un día buscaría un bosque perdido para recostarnos y descansar…

Si un año fuera como un día te dibujaría tan natural como siempre eres ante mi…

Si un año fuera como un día miraríamos la puesta de sol, en el mar, juntos de la mano como siempre lo deseamos…

Si un año fuera como un día te abrigaría con mi casaca y te abrazaría con todo mi calor…

Si un año fuera como un día miraríamos las estrellas y los fuegos artificiales con el alma abierta y los ojos sorprendidos…

Si un año fuera como un día te llevaría a tu casa, cuidándote y mimándote como gusto de hacer…

Si un año fuera como un día nos pararíamos en tu puerta y con un tierno beso te diría… hasta mañana mi amor…

Si un año fuera como un día… siempre sería el mejor día de mi vida a tu lado…

 

 

Febrero se iluminó como hace un año atrás con el recuerdo de los dos… juntos como ahora y unidos de la mano de Dios. Gracias a Él que estamos aquí y sobre todo al amor que nació y crece cada día en nuestros corazones. Gracias a ti mi amor por soportarme en todo este año que pasó, no sé cómo la verdad… tienes una fuerza increíble y un amor tan grande que aún no puedo llegar a comprenderlo en su totalidad. He aprendido mucho de ti… a tu lado… en este año que pasó y sé que tu también has aprendido conmigo. Nos depara un año más, Dios mediante, lleno de retos y metas qué cumplir. Y sólo sé que hay un camino y es el que tu cantaste alguna vez… Al infinito y más allá… ❤

 

Te Amo mi niña de las palabras inventadas…

Se despide… tuyo de ti ^, ^

Extrañarte así…

Yo también me hice un día esa pregunta. Cuando noté que a pesar de recordarte a cada instante no tenía tu presencia a mi lado, tocándome el corazón como siempre lo hace. Estar lejos de ti siempre provocará este sentimiento de extrañar tu mirada, tu sonrisa, tus gestos, tu voz, tus imagen, tu esencia. Pero ahora lo sé bien que la tristeza no tocará mi corazón mientras tenga la esperanza de verte, aunque sea un instante, un segundo o por toda mi vida. Los días se hacen más cortos cuando te tengo en mi mente.

El día de ayer fue un día bastante agitado a pesar de ser (Supuestamente) de descanso. Tareas que dejamos pasar siempre se muestran cuando quieres descansar de verdad. Entrando y saliendo de mi habitación en la mañana y en la tarde para hacer una y otra cosa me mantenían ocupado física y mentalmente. Y cuando me sentaba un momento a descansar venías a mi mente y una sonrisa se me dibujaba. Me acercaba al escritorio y allí estabas, mirándome a través de ese curioso retrato “autografiado”. Es imposible no recordar tantas cosas, tus gestos, tu risa, tus bromas y justificaciones al hacerlas. Te amo demasiado, y aunque sé que pronto vendrás para seguir como siempre estuvimos, no puedo evitar extrañarte. Saber que no puedo llamarte para decirte “buenas noches amor” me pone triste. Es suficiente prueba para mi, es suficiente para saber que no quiero vivir sin esa bendición en mi vida. La de tu presencia y amor. Ahora que estás aquí, no le pido más a Dios que simplemente nos mantenga juntos por siempre y para siempre. Aunque vengan pruebas, el estar juntos será suficiente para saber que podemos seguir…

El día de ayer se fue, hoy es un nuevo día. La mañana traerá nueva luz, pero tu voz no me acompañará… te extraño.

Extrañarte así… mi niña de las palabras inventadas.

Abril

Una vez un buen amigo mio me contó algo bastante curioso; me dijo que a su pequeña hija le había puesto por nombre “Abril” y, ni bien había terminado de mencionar el nombre, agregó: porque es “La palabra de los Poetas”. Lo primero que se me vino a la mente fue la imagen de “la reportera que acompañaba a las tortuninjas”. Como vio que esa declaración no había provocado ninguna sorpresa en mí, me explicó a qué se refería con eso. Me dijo que el mes que los poetas utilizaban con mayor frecuencia en sus obras era precisamente “Abril”, e incluso también era muy utilizado por los cantantes y escritores. Aquello me pareció un detalle bastante curioso y sobretodo tierno de parte suya, ya que se esmeró en ponerle un nombre que para él tenía un profundo significado. Atrás quedó esa horrible tradición de ponerle los nombres a los hijos de acuerdo al día del calendario. Cómo una vez le dije a la niña de las palabras inventadas: Menos mal que esa tradición no llegó a afectar a mi padre, porque fácil que al final terminaba poniéndome un nombre como “Fiestas Patrias Zuñiga Rioja”…

Desde entonces procuro ver en cada obra literaria, poesía o canción que llegue a mis manos la cantidad de veces que los autores mencionan dicho mes. Será que ya estoy condicionado a buscar esa palabra o que en realidad es su palabra favorita, porque ya me he topado en muchas ocasiones con ella y al parecer le dan un valor mucho mayor al que le darían a un simple mes del año. Al menos para él, el valor de esa palabra desde que se lo puso a su hija se multiplicó.

Abril, “la palabra de los poetas”, tiene ahora un gran valor para mi. Muchas cosas sucedieron este mes que no pudieron ser contadas en su debido tiempo. Cada suceso vino cargado de mucha emoción y esperanza. El amor se afianzó en mi alma de una forma que nunca antes había experimentado. Las lágrimas se asomaron una vez más para cobrar ese trozo de tristeza siempre presente en los sucesos de la vida. Y mi paz creció para volverse mi aliada de aquí a la eternidad.

Este mes auguraba ser muy especial desde el inicio. El primer día trajo consigo una alegría junto a una tristeza, y aunque parezca extraño, estaban totalmente ligadas la una a la otra. Recuerdo que fue un día feriado lleno de quehaceres como lo son siempre aquellos días. El día transcurrió de lo más normal hasta la puesta del sol, fue desde entonces que la emoción se fue mostrando despreocupadamente con cada minuto que pasaba. Ese día y a esa hora había pactado con la niña de las palabras inventadas para vernos y compartir algo que siempre disfrutamos. A pesar de que nuestro reencuentro sucedió desde hace apenas medio año, vivimos vidas paralelas mientras estábamos alejados, sin saber siquiera el uno del otro (ver “8 años y 5 horas”). Nuestros gustos por la música no son muy diferentes, pero puedo asegurar que compartimos el mismo gran cariño por la música del “F”, aquel personaje que hasta ahora para algunas personas sigue pareciendo de mentira. Tal vez para algunos esto le parezca poco relevante. Déjenme decirles que nada se puede comparar a estar junto a la persona que amas, escuchando (y amando) las mismas canciones, cantándolas o simplemente tarareándolas. Para mi es todo un placer verla a mi costado, cantando distraída nuestras canciones y sonriendo cada vez que se da cuenta que la estoy viendo. Momentos como este no tienen precio y nunca los tendrán. Son cosas que sólo se pueden atesorar en el fondo del corazón, protegiéndolas del tiempo y el olvido. Tras una pequeña conversación en las gélidas calles oscuras y desiertas de aquel lugar (créanme que realmente lo estaban), decidimos dirigirnos lo más rápido posible al lugar del concierto. Aunque la duda estaba aún en nuestros corazones, decidimos en mutuo acuerdo disfrutar esa noche como nunca antes lo habíamos hecho, porque iba a ser único, teníamos el deber de hacerlo único por el bien de nuestros recuerdos. El concierto estuvo como siempre, cargado de buena música, gran emotividad y risas cómplices. Más que satisfechos y con una sonrisa enorme regresamos a nuestras casas, extasiados y por qué no decirlo, muy cansados.

Tal vez para algunos Semana Santa sea la semana más aburrida de todo el año o tal vez la “más divertida”. Lleno de películas que aunque viéndolas con “señal digital” no rejuvenecen en lo absoluto. Pero para mi fue totalmente distinto a todos los años pasados. Aunque no lo crean, extrañé mucho la televisión esos días. Una vez más lo vuelvo a repetir; hay cosas que en determinado tiempo pasan desapercibido frente a tus ojos, pero que en el momento oportuno cobran un valor incalculable. Cada dialogo de aquella única película que pude ver a la hora del almuerzo familiar quedó grabada en mi mente. Cosas que en un tiempo creí innecesarias se mostraban como palabras de aliento ahora. Las cosas que sucedieron en esa semana fueron muy nuevas para mi, pero me llenaron de una paz que nunca antes había sentido y que al parecer, podré sentir cada vez con más frecuencia.

El 12 de Abril, día de fiesta en mi alma y corazón, salí a paso apurado y con contratiempos en busca de aquella princesa que desde hace dos meses ilumina mi vida con su hermosa sonrisa. Ella me esperaba tan quietecita como siempre, como sólo ella sabe estar. Con una sonrisa inocente y casi avergonzada, estaba allí, en plena noche oscura y fría, esperándome, aunque sólo hayan sido unos minutos, sentía que nuestro tiempo se pasaba muy de prisa. Me acerqué a ella y nos sumergimos en un abrazo interminable. Como si un siglo nos hubiera separado. Yo me aferraba a ella y ella a mi. Casi no hubieron palabras durante unos minutos, pero su calidez me decía “estoy aquí amor… no te preocupes”. Cada vez el tiempo se va haciendo más pequeño y las ganas de estar a su lado se hacen más grandes. Era inevitable que la extrañara y era inevitable también que quisiera atrapar el tiempo a su lado. La noche transcurrió sin eventualidades y conversamos mucho como siempre lo hicimos, aunque yo me encontraba con una pequeña angustia en el corazón porque no había podido conseguir una ofrenda para nuestro día especial. Finalmente terminamos en “nuestro lugar” anunciando que nuestra noche se estaba acabando. Ella estaba recostada en mí y yo la abrazaba, y así estuvimos por un largo tiempo hasta que de pronto se dio la vuelta y me miro de una forma extraña, e inmediatamente cogió su bolso y empezó a buscar entre sus cosas. Al encontrar lo que buscaba me lo mostró. Era una pequeña cajita de forma curiosa. La puso en mis manos y con una señal me dijo que la abriera. Fue una total sorpresa para mi, no se cómo se dio su tiempo para poder conseguir aquel presente. Dentro de la cajita se escondía un pequeño dije de corazón que representaba nuestro pacto (dedo meñique ¿Recuerdas?). Dividimos el corazón en dos para tener cada uno la parte respectiva, y al igual que nuestro pacto, el mensaje sólo se puede leer cuando juntamos nuevamente el corazón. “Siempre – Juntos” se volvió el lema de nuestros corazones a partir de ese momento y para siempre.

Los días continuaban pasando como lo vienen haciendo estos últimos meses. Pero un personaje de papel secundario en esta historia de amor pidió su turno para aparecer en escena. La tristeza siempre va a querer su protagonismo, aunque no le demos nunca la libertad de hacer lo que quiera, ella siempre se querrá entrometer. Extrañamente ese día fue el más frió y oscuro de la semana. Como si presagiara lo que iba a ocurrir ese día. Era de noche cuando mi niña de las palabras inventadas y yo nos reunimos. A pesar de que nuestro encuentro fue tan dulce como siempre, el tiempo quería sobre todas las cosas el protagonismo de aquel oscuro personaje. El frió se hacía cada vez más crudo y con él se iba nuestro calor. Hablamos mucho, sobre muchas cosas y como siempre suele pasar en momentos como este, las lágrimas se asoman sin pedir siquiera permiso. Fue un momento difícil para nuestras almas que a pesar de estar abrazadas se sentían vulnerables. Pero también como siempre pasa, la tristeza se retira de la misma forma que aparece y nos deja a nosotros más fortalecidos. Hay cosas que son necesarias o tal vez inevitables, pero sus palabras ante esto fueron “Siempre vamos a estar juntos, aunque hayan momentos que opaquen nuestras sonrisas”. Y es verdad, nuestros corazones lo dicen y nuestras almas también. Días nuevos se acercan y nuestro amor cada día se hace más y más fuerte.

Es mi destino estar a su lado. Es nuestro destino el estar juntos porque así lo quiso Dios. No existe poder que pueda cuestionar nuestras miradas. Ni existen motivos para no celebrar el que tome su mano siempre y caminemos así “a donde nos lleve Dios, el viento, los caminos de la vita, y nuestros pies” ¿Recuerdas?… Mi hermosa niña.

Mi Ju y Yo... Siempre Juntos

Mi Ju y Yo... Siempre Juntos