Tiempo…

Tiempo… a veces queremos que pases muy rápido y otras que no te nos vayas de las manos tan de prisa. Eres cruel y santo en nuestras vidas porque logras librarnos y a la vez atraparnos en etapas tan distintas. Quiero dedicarte este post porque te lo mereces.

Cuántas veces he deseado momentos como este, en la que pueda desafiarte a un duelo de recuerdos. Muchas veces me hiciste verme a mi mismo en sueños y me mostrabas lo que era y me comparabas con los que soy. Tenías una risa burlona, pero cálida. Lo recuerdo muy bien. Quién soy yo para decirte qué hacer. De nada sirve mi voluntad ante ti y tus juegos.

Recuerdo un día, cuando estaba perdido en mi mismo, que una vez de niño me obsesioné con un hoyo en el piso. Era tan extraño este hoyo que vagamente recuerdo nunca haberle encontrado el fin. Y comencé a imaginar qué podría haber dentro… tal vez un duende escondido de la luz del sol que salía todas las noches mientras todos dormíamos para hacer sus travesuras en quién sabe dónde. O de repente arañas de un tamaño descomunal que alteraban al perro, quien asustado, sólo atinaba a ladrar. No lo sé, pero algo tenía que haber ahí. Un hoyo tan enigmático tendría que tener algo fantástico en su interior.

Cansado de esperar y nunca poder descubrir qué había dentro, decidí obligar a sus habitantes a escapar y mostrarse a plena luz del sol. Para lograr mi cometido utilicé muchos métodos de persuasión, bueno, los que estaban más a la mano y los que se me tenía permitido utilizar… y algo más.

Alambres de gran tamaño, agua, aceite, kerosene, perfume, arena, papel, fuego, etc, etc, etc. Qué no habré metido ahí. Una vez muy emocionado logré conseguir ron de quemar y lo eché con gran emoción. Al prenderlo casi me quemo las cejas por la fuerza con la que salió el fuego de aquel hoyo.

No recuerdo por qué ni cuándo perdí la obsesión por este pasatiempo tan extraño que tenía. Solamente recuerdo que el tiempo me lo hizo recordar. El mismo tiempo que ahora se presenta mientras escribo estas líneas y me recuerdan que hacía tiempo no escribía. No crean que era por falta de ganas, porque siempre las tengo. Hay muchas cosas que favorecen al que yo tome algo de mi tiempo de descanso para dedicarlo a este pasatiempo que estoy seguro, siempre disfrutaré.

Una vez más haz tomado tu cuota y te vas sin despedirte. Sé que volverás uno de estos días para seguir recordándome quién era, quién soy y quién seré.

Tiempo

Tiempo

Dedicado a la niño que hay en ti…

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2 comments

  1. JU · marzo 24, 2010

    Me hiciste recordar n_n Los niños que fuimos y q volvemos a ser cuando los recuerdos nos llevan al pasado a manera de flash back, cuando contemplabamos con emocion un hueco o mirabamos hormigas curiosamente =P Tiempo que enseña en cada etapa

    • khraom · marzo 24, 2010

      Me alegra mucho que te haya gustado ^_^ Y es algo extraño. Creo que mientras más hablamos, más recordamos. Revivimos cosas que habíamos dejado enterrados en nuestro jardín y se muestran tan naturales porque siempre llevan consigo una enseñanza de nuestra niñez. Cada vez que recordamos podemos entender mejor por qué somos como somos y también por qué puedo llegar a quererte mucho más de lo que alguna vez imaginé ^_^… al infinito y más allá!

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