Entre la Cirugía Estética y el Ajinomoto

La jugada es válida. Esta vez sí me resulto el subir este post un minuto antes de la media noche. Una pequeña victoria para una semana que promete ser muy agotadora. Son más de las 12 y 24 de la noche y aún no puedo concentrarme bien.

Hoy día en la tarde tengo una reunión con un posible cliente. Nada fuera de lo común podría decirse, pero no es así. Muy al margen de tener todo preparado para que salga bien, o sea como debe de ser, está el hecho de un nuevo comienzo. Un nuevo comienzo que tendrá que reiniciarse al acudir a la siguiente reunión que será al día siguiente. Una semana muy acelerada, pero altamente productiva, eso sí.

Los ánimos y las fuerzas decaen por momentos. Será así siempre? Espero que no. Este preciso momento en el que escribo estas palabras se ha convertido en un esfuerzo para mi. Cuando antes simplemente lo utilizaba para entretenerme tras un día de trabajo (me refiero al estar frente a la computadora a esta hora) Como me dijo una amiga hace poco. Entro en las noches a internet, para navegar un rato al llegar a casa después del trabajo porque simplemente quiero romper con la rutina. El estar todos los día “haciendo lo mismo” y llegar a casa a dormir, para al día siguiente despertarme temprano y regresar nuevamente al trabajo cansa. No cansa porque sea pesado el trabajo sino porque es aburrido. Ponte a pensar un momento en tu vida y proyéctate haciendo lo mismo todos los días, es imperdonable para ti. Nos merecemos más creo yo, La vida es larga y corta a la vez. Hay tantas cosas por hacer, pero qué nos detiene? Nosotros mismo nos detenemos. La verdad, siempre he pensado en trabajar y hacer dinero (mucho dinero) para luego poder disfrutar de él lléndome de viaje a distintos lugares del mundo y conocer nueva gente y nuevas culturas. Pero qué tan posible es eso? Una vez que logre hacer algo productivo que produzca mucho dinero, valga la redundancia ¿Podré dejar de trabajar en ello para dedicarme sólo a gastar en viajes y despilfarros? o acabaré absorvido por el dinero con ganas de obtener más y más a cada momento para luego hacer fortuna y lograr que mi familia tenga una vida plena y estable. Creo que es demasiado pronto para pensar en todas estas cosas. Quién sabe, de repente, como me dijo un amigo mio, “termine debajo de un puente a la espera de la ayuda de uno de nosotros”.

“Sacrificio con objetivos…” Esta frase empieza a cobrar mucho sentido en estos tiempos. Mucho más del que le di alguna vez.

No sé por qué la pobreza transforma a los hombres de la misma forma.

No sé por qué la pobreza transforma a los hombres de la misma forma.

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